Mindfulness para la hiperactividad del emprendedor

Mindfulness para la hiperactividad del emprendedor

Mindfulness para la hiperactividad del emprendedor

Tienes tu propia empresa.

O quizá te has creado un autoempleo.

En cualquiera de los casos, tienes que hacer muchas más tareas de las que hacías antes por cuenta ajena.

Quizá cuentes ya con un equipo, pero en la mayoría de ocasiones, es posible que te veas involucrado no sólo en las tareas técnicas que desarrolla tu empresa, sino también en la atención al cliente, networking, gestión administrativa, marketing, gestión de la web, etc.

Te encuentras con una montaña de frentes abiertos, que hacen que tu mente esté siempre dando vueltas a algún tema relacionado con tu proyecto.

Siempre hay algo que hacer, un tema por mejorar, una idea por llevar a cabo, un reto que afrontar... la mente no para.

 

¿Dónde está el problema?

Esto es tremendamente positivo. Este trabajo mental te hace evolucionar, materializar tus sueños e ideas, planificar agendas, y demás tareas necesarias para llevar una empresa con los pies en el suelo.

Sin embargo, esa actividad mental puede sobrepasar el límite de lo saludable.

La mente es una herramienta estupenda para planificar, ejecutar, etc. pero si estás permanentemente en esa actividad mental, en algún momento llegará la ansiedad o el estrés.

Lo sé porque lo he vivido. Y lo sigo viviendo a veces, aunque cada vez con menos intensidad y durante menos tiempo, gracias al mindfulness.

 

¿Qué es el mindfulness?

Mindfulness (también conocido como «atención plena») consiste en poner atención, en el momento presente, a los pensamientos, emociones y sensaciones corporales en forma de aceptación, sin juzgarlos, sólo observarlos.

Es extraño dar una explicación. Si no lo has hecho aún, te animo a que experimentes esto del mindfulness.

Es, seguro, mejor definición que la que te puedo dar yo con palabras.

¿Mindfulness es entonces una meditación?

No. Mindfulness es atención plena.

Una de las herramientas que utiliza es la meditación, como práctica para la atención plena, pero no son lo mismo.

 

Para qué sirve mindfulness en la empresa

Como comenté antes, la actividad mental, tan positiva para mantener viva tu empresa, puede llegar a generar estados no saludables, como la ansiedad o el estrés, que comienzan en la mente, pero que tiene consecuencias inevitablemente también en el cuerpo.

Somos un todo!

La mente condicionada siempre está en el pasado o en el futuro.

En el mundo de empresa, lo más usual es que la mente esté en el futuro: organizando un evento, planificando un proyecto, agendando citas con clientes, ideando nuevos proyectos... Actividades realmente necesarias!

La disfunción se crea cuando estás en el futuro todo el tiempo, o al menos, mucho tiempo.

 

¿Cuántas veces estás realizando el trabajo para un cliente y pensando en lo mucho que te queda por hacer, o que todavía no has preparado el curso que vas a impartir en breve?

Y estando en casa haciendo la cena, ¿le das vueltas a un problema con un cliente y que no sabes cómo resolver?

Estás fuera de ti, fuera de lo único que realmente existe, que es el momento presente.

Y es por esto que tu mente y tu cuerpo en algún momento dicen basta.

 

Para no llegar a esta situación es para lo que nos sirve el mindfulness.

 

Con la atención plena, ponemos la consciencia en el instante presente, que es verdaderamente donde se cuece todo.

Con la práctica del mindfulness, podemos mejorar sustancialmente nuestra productividad.

La vida es un presente continuo.

Por tanto, si nuestra consciencia está en el presente, estaremos en armonía con la vida.

 

Lo que a mí me funciona

Lo ideal es permanecer en esa atención plena de forma constante.

Supongo que algún ser humano de este planeta alcanza ese estado de presencia permanente, pero imagino que tú serás de los que, como yo, a veces está conectado y otras no.

 

Te invito a que pruebes alguna de las herramientas que a mí me funcionan:

  • Meditar cada mañana al despertar. La práctica diaria es lo que hará que te sea más fácil conectar con el presente en los momentos de más resistencia.
  • Establecer plazos de tiempo para cada tarea concreta: bloques de 30 ó 50 minutos me ayudan a concentrarme en una actividad.
  • Antes de comenzar un trabajo, cerrar los ojos y respirar unos segundos, tomando consciencia del momento presente.
  • Cuando te sientas estresado o agobiado, para. Sal a la calle o cambia de habitación, y toma conciencia del estado de tu cuerpo, pensamientos y emociones. Sólo obsérvalos y respira.
  • Decir NO a la mente cuando estés fuera de la actividad laboral, o de la actividad que te has programado para hacer en este momento.
    Es muy común rumiar durante todo el día los tantísimos frentes abiertos que manejas en un proyecto profesional. Pero debemos cortar a la mente cuando esta actividad mental surja fuera del momento que hemos establecido para ello.

 

Conclusión

El mindfulness es una herramienta muy poderosa, para tu actividad como emprendedor, y para tu vida en general.

No es una herramienta que vaya a funcionarte el primer día que lo intentas.

Hay que practicar, y poco a poco te vas dando cuenta de que conectas con el espacio presente con mucha más facilidad, y durante más tiempo.

Con la atención plena, los momentos en los que la excesiva carga de trabajo, o los retos que se te hacen difíciles de asimilar, y que producen el famoso estrés, se reducen en intensidad, y descubres que los haces conscientes cada vez antes, y que nacen de ti nuevas respuestas para afrontarlos.

 

Pruébalo, y cuéntame tu experiencia en los comentarios!

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