El marketing consciente, marketing espiritual o por qué ya no más el marketing tradicional

El marketing consciente, marketing espiritual o por qué ya no más el marketing tradicional

El marketing consciente, marketing espiritual o por qué ya no más el marketing tradicionalEl marketing consciente, marketing espiritual o por qué ya no más el marketing tradicional

En el pasado artículo del blog, hablaba sobre la fórmula para obtener resultados en un proyecto web.

Uno de los ingredientes consistía en el marketing.

Ya adelanté un poco mi visión del marketing, y aunque no es específicamente mi especialidad, en este artículo quiero profundizar un poco más mi punto de vista.

 

Lo que dice un sabio

Estoy leyendo el libro de Echhart Tolle «Un mundo nuevo, ahora» (que por cierto es altamente recomendable. Muy muy revelador!).

Tratando el tema de la identificación con las cosas, habla de que la publicidad sabe muy bien que, para que la gente compre cosas que en realidad no necesita, debe convencerle de que esas cosas añadirán algo a cómo se ven a sí mismos o a cómo son vistos por los demás.

Por ejemplo, cuando intentan asociar en nuestra mente un producto con una persona famosa, o juvenil, atractiva o con aspecto de ser feliz.

La suposición que se da es que, al comprar ese producto, por arte de magia te vuelves como ellos, o más bien como su imagen superficial. Y de esta manera, en muchos casos, no estás comprando un producto sino un «realzador de la identidad».

El tipo de cosas con las que la gente se identifica varía según las personas y depende de la edad, el sexo, los ingresos, la clase social, las modas, la cultura, etc. Pero el impulso inconsciente a identificarse es común. Es una de las maneras más básicas en las que actúa el ego, o la mente condicionada.

 

El marketing y el ego

Esto quiere decir que la publicidad y el marketing, en la mayoría de los casos, apelan al ego de las personas para convencerles de que compren.

Por lo que a este tipo de estrategias le conviene que las personas nos identifiquemos con nuestra mente condicionada, porque así compraremos lo que ellos quieren.

Cuanto más identificados estemos con nuestro ego, y menos conscientes seamos de quiénes somos, más efectivo será este marketing.

Esto es especialmente evidente con los jóvenes y adolescentes, que están justo en el momento vital de conocerse a sí mismos, y vemos cómo son sensiblemente más vulnerables a estas estrategias.

 

Esto no es exclusivo de grandes marcas o empresas multinacionales.

En el mundo del emprendimiento a nivel más pequeño se incita también a usar este marketing para enganchar a las personas creando las asociaciones mentales mencionadas anteriormente.

Vinculando la compra de un producto o servicio con un estado que el ego quiere alcanzar (belleza, poder, felicidad, ...).

 

Con esto no pretendo condenar a las empresas o personas que usan estas prácticas.

¿Cuándo no hemos sido o somos nosotros mismos vendedores/compradores de marketing tradicional?

Sólo pretendo visibilizar este tema, para ser más conscientes de en qué contexto nos movemos.

 

El marketing consciente o marketing espiritual

Llamo marketing consciente a esa forma de transmitir nuestro mensaje, vender nuestros productos y servicios, sin apelar al ego de las personas, sin recurrir a estrategias que añadan más necesidades a la gente.

Simplemente transmitir con sinceridad y transparencia aquello que ofrecemos, sabiendo que las personas que estén en esa misma sintonía lo comprarán, desde su propia consciencia y libertad.

 

¿Es posible/realista este tipo de marketing?

Aunque estoy convencida de que sí, la mayoría de la sociedad se mueve principalmente desde la mente condicionada, incluidos los que vendemos servicios, productos, proyectos, etc. Por tanto, cada uno hacemos lo mejor que podemos y sabemos.

Que levante la mano quien esté libre de ego... :-)

Por otro lado, estamos acostumbrados a tener recetas.

En el marketing tradicional, se sabe perfectamente qué estrategias funcionan (véase como ejemplo el cine de Hollywood), ya que el ego es estructural.

En cambio, en el marketing consciente la única receta es ser uno mismo, la autenticidad.

Esto ya sabemos que es tan fácil y difícil a la vez.

 

¿Quiere esto decir que debemos renunciar al marketing?

No, no quiero decir eso.

Cada vez soy más consciente de la importancia que tiene saber ofrecer una propuesta, divulgarla, que tu mensaje llegue a muchas personas.

En proyectos con valores más allá del económico (proyectos con valores culturales, ecológicos, sociales, etc.) es frecuente encontrar un marketing deficiente (quizá por lo que comentaba en el artículo de por qué las empresas conscientes no quieren saber nada de dinero).

Esto no lo veo positivo.

Creo que si creemos en nuestro proyecto, nos parece valioso y que puede ayudar a otras personas, no podemos hacer otra cosa que divulgarlo y presentarlo con la calidad que se merece.

Es el modo de hacerlo, o desde donde nos movemos, lo que marca la diferencia entre el ego y la consciencia.

 

 

En definitiva, la clave del marketing consciente pasa por conocernos mejor a nosotros mismos, y ser lo más auténtico posible.

Ser quienes somos, a la hora de ofrecer un servicio o producto... y de comprarlo.

 

¿Me cuentas tu opinión en los comentarios?

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